»Te quiero país, pañuelo sucio, con sus calles cubiertas de carteles peronistas, te quiero sin esperanzas y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado. Y de noche.»
Ayer volví a ver "Nueve Reinas" en Chicago y hoy lei las noticias de una nueva catastrofe económica y social. La escena del chorro de Darin explicando la calle al "novato" (que resulta ser mas chorro que el) resume con la mayor elocuencia lo que es para mi hoy la Argentina.
Creo que ya por 1955 y autoexiliado, mi tio Julio en su Carta Abierta a la Patria hizo la mejor rendición de cuentas que podemos hacer los que miramos desde lejos y desolados (y con bronca) nuestra patria natal hundirse inexorablemente en algo peor que la miseria: la degradación y la imbecilidad. Derecha e izquierda respectivamente, si quieren, aunque la ductilidad de nuestros Darines de uno y otro lado de la "grieta" hace que sean combinables y reversibles.
Mientras trato de ayudar a los que quiero y quieren salir de la cienaga via paises normales como Uruguay o Chile, no puedo menos que evocar la idea de Lo que Vendra que en 1963, cuando todos eramos muy jovenes y todo parecia -aunque no fuera- posible. Era un ex y futuro exilado Astor Piazzolla, atormentado por los mediocres como Julio, Borges, tantos otros.
No sabíamos entonces que el Di Tella y La Opinión, que Tato y Les Lutiers eran las ultimas bengalas de un barco que se hundia en una mar llena de pirañas de todos los colores políticos alimentadas por los Flautistas de Hamelin del mundo progre que nos tocaban sus himnos utopicos mientras marchabamos entusiasmados a reemplazar cátedras "no revolucionarias" con otras que obedecían al Partido Progre en sus diferentes variantes y a festejar la brutalidad gratuita de Montos y ERP y luego a "rescatar" la "épica" de esos mismos Flautistas ya mas viejos, mas pelados, mas ricos de regalías y mas corruptos, usando los muertos y torturados para becarse.
Termino con Julio, como empece, diciendo a mis recuerdos
Termino con Julio, como empece, diciendo a mis recuerdos
"te quiero sin esperanzas y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado. Y de noche.»
Esta vez, gracias a la Plaga -ese Jinete del Apocalipsis que completa el Cuarteto Argentino- no se si volveré este año, y no se tampoco si tengo ganas de volver.
Siento cuando estoy allá que no es el mismo país en el que crecí (falso, simplemente yo estaba en otra cosa) y que es demasiado triste verlo tan envilecido.
Prefiero reclamarlo en mi recuerdo, donde siempre estará vivo, por siempre joven y entusiasmado y ayudar a los que quieren y tienen mas años por delante para intentar hacer algo que valga la pena, que este a la altura del talento y la bondad de los porteños que no pueden escapar.
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