miércoles, 24 de febrero de 2010

El arte de comenzar

Comenzar una historia con una simple elección de palabras es el 90 por ciento del arte de narrar. Por ejemplo, comenzar como Isak Dinesen en "Out of Africa" con "Yo tenía una granja en África":


Y seguir con los cuellos de las jirafas meciéndose como juncos en el viento.

O arrancar como Hemingway en "El Viejo y el Mar" con "El era un viejo pescador que pescaba en la corriente del Golfo y había pasado 53 días sin pescar un pez"



O como el Moby Dick de Melville "Llámenme Ismael..."



Con tal de que termine como Casablanca...



Todo está perdonado.

Ahora, siéntense en el fogón y empecemos a contar nuestro cuento de esta noche -aunque solo sea para dormirnos nosotros mismos-

Ahora que somos grandes... cantamos distinto "Guantanamera"

Ahora que vamos carreteando en la vuelta de la pista, qué tal si nos damos el tiempo para ver las cosas como son?

Aquí una muestra de esa joyita de film de Tomás Gutiérrez Alea, "Guantanamera", que sin declamarlo -como en las elegías mentirosas de nuestros años setentas- lo dice todo sobre los cubanos, sobre la mentira socialista y las verdades de la corrupción tropical y latina.

Y esas mujeres carnosas y cojonjudas que no se callan una ni la perdonan.

Salud a todas ellas, que enterrarán bailando a los Castros y sus burócratas lameculos.




Y claro, me viene a la mente Celia Cruz clamando que "le den candela, que le den castigo" a estos "muchachitos progresistas"...



Y ahora si, me despido deseando que llueva café en el campo

viernes, 5 de febrero de 2010

Carta de papá

Hoy me atreví a poner de nuevo el concierto para violin de Bach en D Menor (lamento que mi ignorancia de teoría y solfeo se hay extendido a la conversión de notas del castellano al inglés) que tanto le gustaba a Mariano Sr. (como le dicen en esos pagos).

Mientras escribo estas líneas lo escucho en la versión de Izhtak Pearlman, Pinchas Zukerman y Daniel Barenboim -tres compinches en mi vecina Sinfonica de Chicago- . Esto es lo que más se le acerca -extraído del maravilloso Youtube- para compartirlo con ustedes:


Bach -como mi viejo- me remite a una aspiración humanista desmesurada, que se detiene a pulir cantos rodados en diamantes en medio de tanta cacofonía bocinera y bailantera -y a darnos un respiro tomando distancia de nuestras propias impaciencias y exabruptos cotidianos (se nota que anduve por la calle esquivando motoqueros?).

Pero cualquier cosa que tratemos de hacer que nos valga la pena -criar hijos, mantener relaciones armoniosas, escribir libros o silbar un buen tango- es probablemente una nota de Bach y a su revolucionaria, profunda y compleja catedral de sonidos.

Salute a todos, y sobre todo al señor Juan Sebastián

lunes, 1 de febrero de 2010

Como los novios y los cobradores...

Nunca me voy, siempre estoy volviendo al pago -decia Discepolin-. Me quedo hasta el 20 de febrero a disfrutar del caos porteño y las veredas que me cantan con Fred "es un día de suerte" porque los vuelvo a ver.



Estoy en el aguantadero de siempre, respirando los escapes de los colectivos, la neura del local y el despiste del visitante.

Pongamosle un triple

Llamen, desgraciados!