Nadie como Maria Elena Walsh ha dicho lo que dicen por y para mí vida personal estas dos canciones que compuso con una distancia de 30 años.
En Serenata para la Tierra de Uno, me explicó antes de vivirlo las razones contradictorias por las que vuelvo al pago.
Como la Cigarra me acompañó cuando me encontré primero enterrado y luego exilado por razones absolutamente personales y no políticas
Entre las dos canciones y los 30 años que las separan, canté a mis hijos chicos el Twist del Mono Liso y cómo al Este y al Oeste llueve y lloverá una flor y otra flor celeste de jacarandá.
Esta increíble persona, que tenía ojos y mirada tan liricos como su poesía , nos hizo personas a todos y sigue cantando dentro nuestro, con su voz triste y afinada, sin estridencias operísticas, las profundas verdades intimistas que brotaban del manantial de talento que llevaba dentro y con el que me contó cosas que sólo yo sé y nunca, nunca, olvidaré.
Nos seguimos viendo en las calles y plazas de Buenos Aires.