Hemos pasado buena parte de la tarde y El Flaco ha logrado desaznarme de la cibernetica y aca estamos para aportar al friso, junto con los fantasmas
Kimpy
jueves, 20 de marzo de 2008
lunes, 17 de marzo de 2008
Hubo una vez un Di Tella
Se abrió en 1963 y nos abrió a muchos los ojos, y -más importante- la cabeza.Yo estaba en la primaria cuando abrió la sede de Florida y me ilusionaba leyendo Primera Plana con happenings y minas como Nacha Guevara, Dalila Puzzovio y otras menos conocidas pero igualmente meritorias que podían estimular simultáneamente a mis hormonas y mis neuronas. He seguido toda la vida buscando y disfrutando de esa clase de mujeres, Dios y la Patria me lo demanden.
El Di Tella también me inició en la idea de que el arte puede -debe- a la vez expresar, rechazar y modificar la realidad. No la externa -esa es la excusa- sino la de uno. Destilarnos a nosotros mismos como un buen alcohol, hasta ser pura y exclusivamente lo que podemos ser y no quedarnos preguntándonos si esto era todo mientras se nos van apagando las luces en el camino de salida.
En el 68 vinieron -para mi- García Márquez con Cien años de soledad, Sábato con Sobre héroes y tumbas, Calvino con El Barón rampante y -levantando finalmente el telón- Cortázar con Rayuela
El Di Tella se convirtió en el árbol-símbolo donde nos podíamos subir como Cósimo. En la puerta de entrada al mundo a la vez adulto y juguetón de nuestras Magas y nuestras Amandas y sus cinco minutos para florecer.
Pasaron muchas otras cosas en Florida.
Pasaron encuentros y exposiciones que asaltamos con Mario y con Marito, con Duilio, con Adolfo, con Estela y Alejandra, Adriana y Tuti y Miriam y otras que la memoria protege con cariño.
Hubo Auditorio Kraft y Galería del Este. Hubo mucho Rubbers y sótanos con Wiskicius, Zitarrosa y Mercedes Sosa de a 5. Hubo cines escondidos con nuestros Brancaleones, Buenas Noches Alejandro, Deliverance, Cerezas Silvestres, Truffaut, Sras. Robinson, Zabrisikie Points y Easy Riders
con los que viajaremos para siempre por las largas y sinuosas calles que llevan hasta esa puerta.
Hubo Alejandra Pizarnik y hojas de hierba de Withman creciendo en Plaza San Martin para nosotros.
Nos tomamos el Gusanito con Jorge De la Vega, que sigue gusaneando y dibujandonos por dentro el dibujito.
Hubo Jorge Schussheim dandonos buenos consejos y guitarreadas que se prolongarían en la noche y en las playas. Hubo Il Musicisti y luego Les Luthiers.
Hubo Piazzolla y el quinteto, hubo Adios Nonino y también Reuniones Cumbre como fondo de memorables partidos de truco que me recordaste ayer, amigo Mario.
Todos esos y otros hermosos duendes entraron por las puertas del Di Tella, de Primera Plana y se instalaron dentro. Hoy muchos resplandecen colgados en las paredes del Malba y el Bellas Artes.
Todos resplandecen dentro mío cuando los miro.
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miércoles, 5 de marzo de 2008
Y se va la primera...
Aqui estoy, abriendo el friso, tirando el rollo de la historia de 1960 a 1980, para ver que encontramos. Con tanto desparramo de viajes y fechas, esta me parece puede ser una buena idea.
Aqui los espero para ir haciendo la del hornero... Mario, Estela, Duilio, Alejandra y otros contribuyentes interesados en la causa.
Un abrazo
El Flaco
PD: pongan algun comentario en respuesta asi se que llegaron sanos y salvos..
Aqui los espero para ir haciendo la del hornero... Mario, Estela, Duilio, Alejandra y otros contribuyentes interesados en la causa.
Un abrazo
El Flaco
PD: pongan algun comentario en respuesta asi se que llegaron sanos y salvos..
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