viernes, 26 de agosto de 2022

Hubo un tiempo que fue hermoso

 

"La patria del hombre es la adolescencia", me dijiste una vez mientras hablábamos de ilusiones y desilusiones -mas bien las segundas- entre los tiempos cuando nos conocimos y estos últimos en los que sin saber presentías que nos estábamos despidiendo. 


De aquel entonces a la ultima vez siempre tuviste una guitarra a mano y con ella cantamos para levantar minas o para levantarnos el alma, volando con la imaginación a ese pais donde siempre tenemos 17 y el futuro esta empezando. 


Y en la mágica compañía de nuestras charlas en el refugio de Marcelo T, entre tragos y Piazzolla y jazz y microcine y asados en el balconete volvíamos a soñar juntos un futuro deseable con proyectos inmediatos, para otro encuentro antes que me fuera o un asado en tu casa o una expedición a la costa o al Uruguay o incluso a lo que llamabas Miami -la casa de Florida desde donde nos íbamos a ir de viaje por los andurriales de las rutas 66 de aquí, parando en pueblitos abandonados como los de Lucky o La Ultima Película o Easy Rider. 


Hace una semana me encontré cantando mentalmente "Antes y Después" , esa vieja favorita desde que escuchamos a Schussheim cantarla en un subsuelo antes de su primer disco. Esa con la que cantábamos a nuestras minas imaginarias y romantices de los 17. Y la compartí con Adriana que también se conmociono.

Y hoy me vino a la mente la letra de Sui Generis Canción para mi Muerte, que es para mi mal titulada, porque es la canción para el encuentro -que ellos hacen carnal y nosotros espiritual, porque la amistad de mejores amigos es mas profunda que el enamoramiento y tan descarnada que como ves, sobrevive a la partida física.

Como se que estas aquí siempre que dejo vagar mi pensamiento, aquí te la recuerdo

Hubo un tiempo que fui hermoso
Y fui libre de verdad
Guardaba todos mis sueños
En castillos de cristal

 

Poco a poco fuí creciendo
Y mis fábulas de amor
Se fueron desvaneciendo
Como pompas de jabón

 

Es larga la carretera
Cuando uno mira atrás
Vas cruzando las fronteras
Sin darte cuenta quizás

 

Tómate del pasamanos
Porque antes de llegar
Se aferraron mil ancianos
Pero se fueron igual

 

Quisiera saber tu nombre
Tu lugar, tu dirección
Y si te han puesto teléfono
También tu numeración

 

Te suplico qué me avises
Si me vienes a buscar
No es porque te tenga miedo
Solo me quiero arreglar


Amen. La seguimos. Hasta la próxima amigo.