De las cada vez menos cosas que me unen a Buenos Aires , la música de Piazzolla es un último hilo de acero que resiste los hachazos. Con el tiempo y las vueltas de mi vida -entre tango, autoexilios, rupturas y retornos- he ido descubriendo cada vez mas afinidades con el hombre y su carrera.
Entiendo mucho mas ahora la furia de Piazzolla contra los mediocres que vivian del organito y la milonga con "compas", de los estereotipos machistas y valentinescos para el turismo y del rechazo a volar mas alto que una ponedora largando huevos de 2x4 para la milonga del sabado a la noche.
Piazzolla, como Cortazar, Borges y hasta el mismisimo Gardel defendia una Buenos Aires mitica y creativa, que venia de Sur y Martin Fierro, Boedo y Florida y la era de Gardel y la gloria anglofrancesa de Marcelo T de Alvear y Victoria Ocampo que tuvo su ultimo fulgor en los sesentas con el Di Tella y en Piazzolla nos dejo su musica.
Pongo aqui para explicarme mejor algunos de los tangos que creo dicen lo que pasa por mi mente cuando pienso ahora en Piazzolla.
Empezaria por Invierno Porteño que esta al inicio y muestra imagenes de la ciudad que aun se puede ver levantando la vista por encima de la calle commoditizada y llena de turistas que parecen mendigos y mendigos que parecen turistas, tan ajenos a la ciudad imaginaria para la que compone Piazzolla como la Biblia junto al calefon.
Seguiría con Decarisimo, donde Piazzolla usa de excusa a De Caro para dejar salir su vocación de compositor de lo que es -más que un género como el tango- música clásica de una ciudad y una época.
Me viene a la mente también la sensualidad elegante de Oblivion para mostrar que Piazzolla se baila si se sabe bailar (el tango 2x4 no es sino una especie de "pasodoble" comparado con las otras posibilidades que ofrece Piazzolla) siguiendo la música en vez de marcar pasos de Simulcop hechos para girar en la calesita milonguera.
Subiendo un poco en complejidad y eludiendo el hermoso lugar comun de Nonino, pondria la Suite Troileana (otra escapada al jazz usando como puerta-excusa un homenaje a Troilo), un recital de bandoneón y sus posibilidades para expresar ideas, pensamientos y elaborar emociones más complejas que llorar por la vieja y la noviecita del barrio del que no se sabe salir.
La obra de Piazzolla invita precisamente a irse, a volar y a buscar en Nueva York, Montreal, Rio o Munich a Mulligans y Burtons, pares y socios en la imaginación y el entusiasmo de una idea para hacer jam sessions como Reunión Cumbre.
Subiendo en profundidad, pondria Soledad, esa amiga paciente de todos los que no encajan en el catalogo
Pero, mas allá de lo que escuchan, que es lo que toca, compone Piazzolla? Que busca con su música? A donde nos invitan esos solos de bandoneón, el piano, los violines?
Porque Piazzolla, como Charlie Parker y el Cortázar de los cuentos y Rayuela es un explorador, un perseguidor, un Mozart porteño, no ya argentino, ni siquiera tanguero.
Que dicen esos bandoneones y pianos y violines? Como los jovenes pintados en la Urna Griega de Keats, por siempre jóvenes y por siempre enamorados de la belleza, del hallazgo y la contemplación de la belleza, los acordes de Piazzolla son como la escalera por la que Olivera se balancea entre su sueño de Paris y su sueño de Buenos Aires.
Arte puro, el de Piazzolla como el de Keats, el de Cortazar, el de Bird y el de Mozart -por juntar a grandes Quijotes juguetones - , se busca a si mismo, se dibuja como aquellas manos de Eischer que alguna vez me regalara Aurora:
Y cuando escucho a Piazzolla siento lo que Keats observando a su urna griega, lo que Cortazar caminando por Siena y pensando en Keats. El placer de presenciar una y otra vez la creacion que reflexiona sobre si misma, el mundo perfecto que se contiene a si , que nunca deja de hacer pensar y sentir algo mas que ponemos nosotros en los disparadores de la obra.
Y me quedo escuchando Revirado, que sin ser el mejor ni el mas famoso, expresa la conversion de la bronca en creacion dichosa que levanta vuelo y la sublima.
Piazzolla siempre abre la puerta para salir del aburrimiento del lugar comun y volar por una ciudad mitica donde viven los unicos que estan vivos: los que imaginan.
Queda algo de mi Buenos Aires? Seguramente Piazzolla. Y por suerte lo puedo llevar conmigo siempre. Escucharlo a la distancia alivia la tristeza del doble A. Todo lo que nos importa se ve y oye mejor de lejos.
Si se preguntan porque elegí videos viejos con audio substandard, les explico que prefiero mil veces a Piazzolla tocado por Piazzolla, antes que los regurgitados de cámara o los bandoneones suplentes para turistas o giras europea.

1 comentario:
El tiburón anda buscando y a veces encuentra. Tenemos algunos privilegios y uno de ellos es que quedamos en la punta de los tiempos de esos grandes. El tiburón busca, anda al acecho y quizás encuentre a otros como el Tano en estos tiempos,
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