miércoles, 25 de abril de 2012

Tardes de TV de los cincuenta



La TV me llego tarde en la forma de un voluminoso bloque producido por Standard Electric que proyectaba en ni muy blanco ni muy negro con escurridizo y rebeldes controles verticales y horizontales.

Inauguro la hora de la merienda despues del cole, para los que -como yo- madrugabamos y volviamos cargados de deberes.

El "placer" era ver los clasicos Tres Chiflados pero tambien -mas tarde- las series de acción, entre las que recordaba siempre una "figurita dificil" (como la de Pele) que nunca volví a encontrar hasta ahora: la habian bautizado "Los camioneros" y el duo dinamico estaba compuesto por un petiso fornido llamado Mike Malone y su copiloto Larry, que llevaban un semirremolque por las rutas de Dios parando entre cafeteria y restaurantes a cagarse a trompadas con los habituales "malos".

Finalmente lo encontre y los reporto, se llamana Canonball y aqui va un capitulo completo para el inventario:



También estaban Lassie con Jeff y el Abuelo



Y las comedias familiares de "Papa lo sabe todo" (vaya quimera, y vena como se pitaba os Kent)



y "Pero es mama quien manda" (corrección)



que alternabamos con los locales Candido Perez y la Familia Falcon (perdidos en los rollos de tape reusado de Canal 7) .

Los sesentas trajeron a los titeres electronicos -esos precursores que hablaban como Alvaro Alsogaray, sin mover la cara- y volaban y nadaban mientras haciamos que no veiamos los cablecitos de los que colgaban.



Y el famoso Capitan Marte



Que en nuestro mundo era seguido (o precedido) por el Capitan Piluso y Coquito



El tiempo se llevo el Standard Electric con los Admiral y otros a alguna otra parte, y a estos personajes al baul de los recuerdos de YouTube.

Alguna vez fuimos pibes de los cincuentas. Y eso se nota cada vez mas.

martes, 17 de abril de 2012

Sol de juventud, apaga la luz



En una pausa de mi escribir encontré al joven y al viejo Aznavour -ese Sabina con la sobriedad de los sesentas que sabia la diferencia entre romanticismo y curda- cantando en impecable castellano una gran canción de amor al misterio del amor clandestino entre jóvenes y viejos.

Amigos españoles y argentinos mayores que frecuento, afectos a los idilios y amores difíciles entre generaciones -que yo cultivo a la inversa- me han demostrado que el amor es siempre el amor de lo improbable, la negación de la resignación y adaptación a "lo que hay".

Así, recordando los días en que leíamos Hojas de Hierba con el viento de la juventud acariciándonos las caras, me vuelvo alanzar en los medanos de la memoria y a perder en la evocación de los que aun siguen esperándonos en su feroz virginidad en las playas de Mar del Sur y la Banda Oriental.

Aznavour me ayuda a disfrutar e imaginar verlos de nuevo, una vez mas.

Un saludo para todos los que -como nosotros- se han enamorado por las neuronas tanto mas que por las hormonas.

El Flaco

PD: vuelvo en Mayo, preparen los fecas