lunes, 22 de octubre de 2012

Lecciones de Piazzolla



Estas son piezas de mi memoria: el bandoneon lucido y profundo de Piazzolla nos mostraba el mundo que teníamos en nuestras cabezas si pensábamos, bailábamos y cantábamos sin formar fila.

Baile Piazzolla cuando desaprendi suficiente tango como para bailarlo como un hombre libre, ciudadano inconsciente de mi ciudad rebelde y castigada por sus virtudes.

Lo explico en el ingles que aprendió en su infancia en New York (en la que era un premonitiorio canillita de Gardel



Y construyo la grandeza del instrumento que expresa a la vez nuestro corazon y nuestra cabeza en la Suite Troileana (en si un homenaje a su maestro que supo salir por la via del talento y el whisky de la mediocridad tanguera)

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Tuvo tiempo para recordar la elegancia y finura de De Caro

 

Y la grabo para siempre en el Adiós Nonino del sexteto del 69

 

Asi suena Buenos Aires para mi cuando la camino solo y contrariado

Aqui se las mando, -como siempre- caliente y apenado.

No se hacen mas bandoneones ni Piazzollas.

Pero quien te quita lo bailado.

jueves, 11 de octubre de 2012

Viruta al piso



En la hora del olvido y de la oscuridad -como canta La Cigarra-, me encontre solo visitando salones de tango con tangueros de la edad de mi abuelo, bailando toda la noche para no pensar.

Sali del pozo gracias al tango que bailaban mis abuelos y mi vieja, y que yo tuve que aprender al borde de los cincuentas, cuando estaba pasado de moda, muerto de hambre y bailado en pirignundines pobres con minas y tipos viejos -setenta era la edad de entrada-.

Aqui, en la pelicula de Sally Potter  (la version para adultos de Harry) sale un poco de lo que encontre y me salio entonces con mi amiga (de baile) Sue

Sacandole viruta al piso descubri que todavia tenia ganas, que habia otra gente excomunicada como yo, abrazandose y bailandose la vida entre whiskies y vinos, besos y puteadas.

Baile con los ensayos de los que iban a bailar al extranjero, baile de noche, solo, mal y bien acompañado, feliz y desesperado, horas y horas hasta que pare y me subi al avion que me llevo lejos para siempre.

Me encontré con una de Duvall que hizo el viaje al revés  pero que vale la pena, aqui el descubrimiento del tango (y la mina)





Y aqui el encuentro del extraño con lo extraño, abrazado como dios manda




Y para completar el sacado de viruta, dejo a mi maestro (y amigo) Copes explicarlo con La Cumparsita



Un pequeño homenaje a otro de mis mundos salvavidas en la Reina del Plata.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Se aceptan discos de Eduardo Falu, Piazzolla: buceando en la Atlantida argentina



Hubo una vez un pais -en el que los que andamos por este Blog crecimos- que como la mitica Atlantida, hospedo lo mejor antes de hundirse en el misterio de la vulgaridad.

Ese pais tenia la Catamarca en la que el turco Falu cantaba como los hombres y tocaba la guitarra como los dioses de El-Andaluz, con sobriedad y hermosas letras compuestas en tardes soleadas de patios del Norte con pianos de cola, romances y vinos.

Mas al sur, Atahualpa filosofaba cantandole a sus cerros colorados y alazanes, envuelto en la profundidad del pensamiento que se canta y recita con rigor ahogando al narcisismo en las profundas playas del pensamiento libre.



Mas al Este, en los pagos de mi abuela Josefina, Zitarrosa homenajeaba al guitarrero viejo, astroso y borracho que llenaba las noches de vino y empanadas de los sudorosos, mujeriegos, pendencieros y decentes criollos de almacenes perdidos bajo los cielos estrellados por la Cruz del Sur.



Recordando lo que cabe en un poncho y siento hoy en mi recuerdo desde la distancia



Que siempre culmina en la celebracion del olvido que Piazzolla exorciza con pasión en esta joyita de bandoneon emotivo y pensante a la vez



Alguna vez hubo una Atlantida, hoy hundida en las memorias que a los sobrevivientes nos brotan pisando veredas.

Un abrazo a todos, por el eterno retorno.