domingo, 20 de abril de 2025

Es lindo coger

 

El título de esta entrada de nuestra bitácora lo puso mucho tiempo atrás Santiago Lazzati, contador de profesión y socio de Arthur Andersen, interrumpiendo con una sonrisa una larga intelectualización de su consultor en management, un conocido psicólogo organizacional que dejare en Luis. Santiago -famoso por su talento para hablar claro- lo corto diciendo con ternura: "pero Luis: es lindo coger". 

Me quedo esa definición para siempre, y después de ver Good Luck to You, Leo Grande, una joyita con la incomparable -e irresistible- Emma Thompson, me parece obligatorio. 

El film transcurre en un cuarto de hotel, en cinco (creo) encuentros sexuales entre Emma, que hace de una profesora de secundario viuda de sesenta y tantos que ha estado casada 31 años sin tener un orgasmo y un escort masculino que se hace llamar Leo Grande (ambos comienzan usando nombres falsos) y que ella ha contratado para un encuentro por Internet.

El film es en realidad una mini obra de teatro, y una pequeña obra maestra que te debe haber gustado tanto como a mí, amigo Mario, y que creo también le gustara a los que comparten este diario imaginario. Ya me dirán seguro.

Lo primero que me fascino de este film hecho por mujeres _actriz, directora, guionista, música y equipo técnico (el único varón es el magnífico Daryl McCormack que hace de Leo) es como revalúan el coger como un acto de intimidad y de cariño, de relajación y de reconfortante desnudo personal en compañía.

En ingles americano, coger se usa como insulto devaluado: “I don’t give a fuck rebaja la nobleza del coger al “fuck” como un mero acto fisiológico. “Fuck” es algo sin valor y como verbo se usa como sinónimo de fallar, arruinar, estropear. Hasta el “ándate a la mierda” se transforma en “fuck you” que en castellano seria hacerse una noble paja. Y también al insulto visual de un dedo mayor erguido solitario en un puño cerrado.

Y el “fuck” se reduce a “echarse un polvo”: “Slam, bang, thank you m’am” dicen los sureños.

En cambio, aquí…

Leo no es un “taxi” sino un compañero de juego, que es lo que hace que Emma, después de 31 años de “polvos” pueda finalmente coger -o como dice ella en su lenguaje profesoral, tener su primer orgasmo-.

Emma tiene toda clase de complejos, miedos y desilusiones, pero un deseo postergado y el valor para tirarse a la pileta. 

Leo tiene otros, que descubre en el camino.

De un encuentro pasan a cinco, que son los títulos de los actos de la obra, en la que el coito llega para Emma al final y tendida en la cama después de “terminar” con Leo mientras este le prepara un trago de agua y antes de otro entrevero. 

Pero Emma y Leo cogen todo el tiempo durante sus encuentros, desnudándose y tocándose por dentro con gestos (que tal un beso en la mejilla de ella, una caricia en el brazo y el pecho de el and so on) y con palabras francas y sentidas de los que miran para atrás y para adentro.

Los dos se relajan de a poco y se van entregando a medida que cogen con la mente y con el cuerpo.

Al final, ambos encuentran placer juntos y resuelven algunos de sus problemas quedando satisfechos más allá de sus planes.

No hay romance, pero hay un final feliz para los dos. 

Quien nos quita lo gozado, que como diria mi tio Paco, vive de lo que tenemos enterrado.

El film termina como el buen teatro con una catarsis.

Que es el mejor sinónimo de una cogida.


miércoles, 16 de abril de 2025

Releer

 

A cierta altura del partido -lo que vos, amigo Mario llamaste Tiempo de Descuento- uno se detiene a leer sin el libro.

La relectura empieza en la memoria, o mas bien dicho en el recuerdo, que es algo mas activo y personal. Ese primer recuerdo nos trae lo que retorna ahora de lo leido, muchas veces sin que podamos recordar la fuente, o el libro o la pagina.

Y empezamos por el recuerdo, con palabras, ideas y sentimientos del ahora que nos traen lo leido como la magdalena de Proust en el cafe con leche.

No me gusta el cafe con leche, ni ese Proust -salvo esa escena-. Soy lector de vuelos cortos, de cuentos, de escenas de novelas, de argumentos circulares economicos en palabras.

Recuerdo una historia de Hemingway, que gano una apuesta con otros escritores, de escribir una historia completa en seis palabras. Escribio: For sale: baby shoes, never worn. ("Se vende, escarpines nunca usados"  seria reducida a cinco palabras en castellano.

Una vez que tiramos de la linea para recobrar lo pescado, comienza la relectura sin el libro. Puede que nos invite a seguir tirando el anzuelo o que dejemos la linea en el agua de la memoria para despues.

Seguimos a lo pescado hasta la fuente, y alli buscamos entre muchas palabras lo recordado. Y en esa busqueda reconstruimos lo leido con nuestra experiencia posterior y actual. A veces nos gusta aun mas, otras nos suena menos atractiva en el ahora.

Me ha pasado con Rayuela, que en la ultima lectura me dejo en varias escenas como el arranque preguntandose por la Maga, para luego diluirse en dialogos demasiado llenos de referencias literarias y culturales como para no sonar como adolescentes de los sesenta jugando a los intelectuales.

Con los cuentos de Julio, en cambio, descubro mas a medida que los leo, Me pasa igual con Hemingway, Borges, Calvino, Chesterton, Mark Twain, Haroldo Conti, Quiroga, y la lista tan personal sigue porque a meduda que escribo releo para aprender la parte del tempano que queda bajo el agua.

Y releo casi todo el tiempo sin el libro  a medida que leo algo nuevo, especialmente no ficcion, y a medida que escribo ensayos y papers.

Ahora, después de tres años de parálisis en una mano, me ha vuelto como al Grillo de Nale, las ganas de jugar y componer con palabras, de retomar (y releer, claro) cuentos y tal vez comenzar otros.

Dejo aqui la bitacora porque siento la boya hundirse en el agua.

La seguimos después.