En este final de año me encontré con Dias de pesca, una nueva y aun más minimalista película de mi director argentino preferido. Carlos Sorín, que explica su estilo y estética mejor que yo
Sorín arrancó su carrera y mi interés con una perla dedicada al idealismo trágico que mueve al cine, la literatura y la política con La Película del Rey
Y la siguió con otra perla aún más profunda y despojada de gola histriónica, sus Historias Mínimas
Y la deliciosa Bombon el Perro
Me gusta de Sorín su estética minimalista, su énfasis en el cine -la imagen, la música, los rostros, el diálogo auténtico, las pausas para pensar- en el vuelo sosegado de sus historias mínimas, que es el verdadero asunto lejos del "mensaje" y las abundantes formas de grandilocuencia que hundieron a Fabio de su inicio de copista de los 400 golpes (Crónica de un niño solo ya delataba con su título sentimentaloide la debilidad conceptual del director) y Ladrones de bicicletas (El romance del Aniceto y la Francisca) a los bodrios nacionalistas de los setentas como Juan Moreira y Nazareno Cruz, para terminar en patéticas elegías al lumpenaje -también copiadas de Scorsese y su Raging Bull- como Gatica.
Sorín también eludió el lugar común de la pose "progresista" que requiere la crónica social de la pobreza o la remanida recurrencia a los desaparecidos y sus desapariciones -siempre desde el seguro lugar de la canonización acrítica del guevarismo errepista y montonerista y el silencio a cambio de créditos del INCAA sobre sus responsabilidades en la inmolación evitable e inútil de una parte de nuestra generación.
Su cine es como los cuentos de Quiroga, Conti y Walsh (esos textos que no puede adulterar la reescritura oficialista de las urracas ladronas), una suerte de estilo Hemingwayano de hacer y contar cine.
Sorín se acerca cada vez más al último Bergman -el de Fanny y Alexander y Saraband- y a sus rostros y silencios elocuentes.
Qué más puedo pedir?
Otra.
PD: Después de conseguir El Camino de San Diego -que me perdí-
Aqui esta la version completa online: