martes, 4 de agosto de 2009

Nuestras cenas con André



Es una de mis "películas difíciles" -simplemente porque querría que la vean pero no se consigue con subtitulos en castellano.

Es un hermoso filme de Louis Malle, poco conocido, hecho en Canadá en los ochentas, que simplemente tiene 1 hora y media de cena entre dos amigos -un escritor y un director de cine- que hablan de todo un poco como nosotros, entre vino, comida, gente conocida y recordada, en un restaurante -en este caso de Nueva York- que podría ser cualquiera de los que frecuentamos en Buenos Aires.

Aqui lo pongo en tres partes, a lo mejor les funciona

Antes de la cena



La cena comienza

"Hacer cosas"



Ahora me salto, a otra favorita, donde Woody Allen trata de decir lo que siente por Nueva York, que es para mi siempre como decir lo que yo siento por Buenos Aires.

Gershwin ayuda, claro




Se entiende lo que quiero decir? Supongo que sí, hablo de lo mismo, de lo que ocurre cuando uno se sienta con un amigo de toda la vida en la ciudad en la que ha vivido.

Y reanuda una conversación después de años, sin rumbo, como si no la hubiese interrumpido.

(Re) Descubriendo a Sebrelli



Fuimos "compañeros de banco" en mi breve paso por Sociología -pese a la diferencia de edad-. Otros de aquella era: Nicolás Casullo (recientemente fallecido), Raúl Sciarreta, Chacho Álvarez.
.

Lo leí sin demasiado entusiasmo en los setentas, cuando me intrigaban Marx, Althusser, Marcuse y Levy Strauss en una punta y la más inmediata actualidad del caos setentista en la otra.

Sebrelli -que nació el mismo año que mi vieja, el fatídico 1930- estaba entonces , sospecho, recorriendo el camino que se empieza a los cincuenta: el camino para reencontrar el camino, después de perder muchos trenes y tomar muchos otros al pedo.

En este viaje a Buenos Aires -como de nueva costumbre- me sumergí en su Crítica de las ideas políticas argentinas y me dí cuenta de lo que me había perdido entonces. No es habitual encontrarse con alguien que tiene coordenadas mentales tan parecidas: la revisión crítica del marxismo y el izquierdismo en general, el rechazo creciente del nacionalismo y sus variantes, el retorno a la admiración más profunda por los padres liberales del 37, 53 y 80 y por el modelo de país gracias al que al menos me puedo explicar y encontrar cómodo en el mundo.

De los pocos, poquísimos hombres que viniendo del marxismo, parecen haber aprendido y le ponen los puntos en las íes al dogma y a sus beneficiarios: la monarquía stalinista de los Castro en Cuba. Aquí dice con precisión lo que cabe decirse sobre lo que la "revolución" hizo con los genuinos intelectuales cubanos:

Y decirlo en la Argentina narcotizada por el chavismo, el kirchnerismo sin tiempo de procesar su horrorosa caída económica es algo que requiere coraje civil y del otro.

Sebrelli la tiene clara, sin duda. Lo ví en mi viaje anterior en La Paz, nos saludamos sin sentarnos a charlar -los dos teníamos libros que leer y una muy vaga noción de "a este tipo lo conozco" pero pereza de entrar a conversar. Ahora sí me lo anoto en la lista, por si se me vuelve a cruzar.

No quedan muchos de esta especie.