sábado, 18 de abril de 2009

Mañanas de mariposas y atardeceres de margaritas

Esa es mi definicion de "antes y despues" (yo no fumo, Marilyn, sorry). Y ese era el titulo de una hermosa cancion americana dedicada al arte de coger y al milagro del polvo, que debo agradecer al difunto Sam Peckinpah y a mis incursiones por cines de barrio que pasaban peliculas sobre esas cosas...

A que se acuerdan de "La Balada del Desierto"? Y no por el arte solamente -que Sam Peckinpah lo tenia- sino por la poderosa Stella Stevens -Dios la tenga en la gloria y la mande para pedir azucar por aqui-

Alli va, otro pedacito de cuando todo era cogible



Y ya que estamos, permitanme un homenaje a una mina de las que prendieron fuego en simultaneo a mis neuronas y a mis hormonas, la increible atorranta Faye Dunaway de Crudo de Oklahoma, ella y George Scott, dos perdedores congenitos peleando a pala partida por el petroleo en Oklahoma contra las Standard Oil.
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En esta escena antirromantica, los dos se declaran entre si y en guerra con el buitre (magnifico) de Jack Palance, nos enteramos que el nombre de pila del personaje de Scott es "Noble".

Risas merecidas y guerra hasta el final por el polvo!



Y aqui el final, donde el pozo provee un polvo majestuoso a dos voces que -como en la vida- deja algo solo para los que lo saben aprovechar:



que culmina aqui, con la extincion del petroleo y el triunfo del choclo, las gallinas y el calentador Primus que celebran la vida de quienes eligen las escondidas sendas...

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