Debi haberlo sabido.
Todo lo bueno y lo malo (para mi, claro) del Eternauta esta en este trailer que podes ver en menos de un minuto. Para muestra basta ese boton.
Pero yo me tome el subte de la serie Netflix y me baje entre la estacion capitulo 3 y la 4. con ganas de esperarte (a lo mejor te gustaba) y tomar un feca (o mejor dos ginebras) para conversar tranquilos sobre lo que acababa de ver.
Dije ya sin querer el primer problema que me hizo eterno este Eternauta: esa sensacion de estar encerrado en un subte viendo una reunion de consorcio. Problema con el formato serie teleteatro que tanto ayuda a juntar guita para financiar el cine que nos gusta. Encima soy lector de cuentos, las novelas me cansan pronto.
Se va la segunda: la atmosfera (muy bien lograda) de apocalipsis paranoico en una Buenos Aires destruida, llena de cadaveres y de portenios de los de Esperando la Carroza. Una pesadilla neurotica si se extiende 5 capitulos con amenaza de temporadas.
La partida de truco y la charla en el velero se transforman en varias horas -y cinco capitulos de viaje por los infiernos tan temidos. Darin es un Caronte carismatico pero sin un momento de respiro.
Veamos lo positivo -aparte de Darin remando con su carisma y elenco de actres de caracter haciendo personajes de pesadilla-: es una oportunidad para poner avisos de terapia en Netflix, me dicen entre risotadas mis muchos amigos analistas frotandose las manos.
Pero seamos serios, me reclamarias seguramente con esa fe injustificada en ese lado de mi persona.
Y bueno, digamos que este Eternauta es una cruza de Relatos Salvajes con La Guerra de los Mundos apta para cualquiera que no conozca Buenos Aires y para los que sufren alucinaciones progresistas en eras de gobiernos "de derecha" donde el despiadado capitalismo convierte al hombre (y la mujer) en lobo del hombre (y la mujer).
Esta muy bien pero falta luz, humor portenio y todas esas otras cosas que caracterizan a Buenos Aires mas alla de los perfiles de edificios cerrados y calles llenas de autos y cadaveres.
Largo, lugubre y letargico. Ese me parece el resultado. Tal vez sea el formato de goteo estirado, la oscuridad permanente (con centellas amenazantes tras las nubes), o la falta de salida en un planeta que queda igual, como en una alegoria ambientalista guionada por la ya crecidita Greta Thunberg. No hay Madrid ni Barcelona, no hay Rio ni Uruguay, ni siquiera New York o Miami, para citar los refugios habituales de los argentinos sensatos cuando se les llenan las bolas (pero claro, de las "decadas ganadas")
No hay salida,nos dicen, y la reunion de consorcio y las busquedas deseperantes de hijos y amigos, la constatacion de la perdida de otros tantos y los por venir recuerdan tantas noches sin lexotanil, tanta pesadilla paranoide,
Pero debo decir que si hay salida, como del mal cine con buenos actores.
Esa libertad de salir a la calle a caminar, o de cambiar la musica que embola.
Mi eternauta duro poco. No tengo tanto tiempo.
Sorry Darin, nos vemos en la proxima.
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