Para mi elección de mobiliario del living seguí al arquitecto Thoreau 😉
“Tenía tres sillas en mi casa, una para la soledad, dos para la amistad, tres para la sociedad
Y así arme el living de Marcelo T. de Alvear: dos sillas para la amistad presididas por El Filosofo de Petorutti -que rescate de un remate allá por los finales de la crisis del 2002-,
rodeado de fotos de amigos y amores (que difícil e inútil intento de separar lo inseparable) y de juguetes para bromear sobre la mesa de cafe: la alcancía de Marx (Das Kapital), la bola magnética para revolear decisiones importantes, gorritas escondidas, gatos.
Ahí es donde pasamos desveladas -mas que noches o veladas, porque esas eran horas de vigilia, esa vigilia divertida que es la conversación como juego de dos que se pasan la pelota de un pensamiento, un chiste, un recuerdo o la construcción de un disparate a lo Seinfeld-
Ahora he invitado a una selecta coleccion de invitados para ese uno a uno: los que reciben esto individualmente.
Son mi elenco. Nunca juntos. cada uno/una con su tiempo y lugar por separado para las dos sillas y las desveladas.
Probemos.


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