Convivir con gatos es peligroso. Someto mis evidencias al jurado. Esto me llegó de la amiga que entrena gallinas para cantar tango en el Delta y el problema es que le creo...
Tras las clásicas 14 horas de vuelo, ya he aterrizado en la Reina del Plata, con todas las valijas que me fueron encomendadas para seguir componiendo el nido uruguayo y -tras las ceremoniales ingestiones de anchoas y fugazza en Guerrín y el feca en La Paz- me dispongo a hacer la del gato y dormirme una corta siesta -que los anglosajones sabiamente bautizaron "siesta de gato" ("cat nap")-
Inhalados los escapes y esquivados los transeúntes y vehículos kamikaze que recuperan los reflejos portenos, estoy en los lugares y teléfonos locales conocidos.
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