Hoy me atreví a poner de nuevo el concierto para violin de Bach en D Menor (lamento que mi ignorancia de teoría y solfeo se hay extendido a la conversión de notas del castellano al inglés) que tanto le gustaba a Mariano Sr. (como le dicen en esos pagos).
Mientras escribo estas líneas lo escucho en la versión de Izhtak Pearlman, Pinchas Zukerman y Daniel Barenboim -tres compinches en mi vecina Sinfonica de Chicago- . Esto es lo que más se le acerca -extraído del maravilloso Youtube- para compartirlo con ustedes:
Bach -como mi viejo- me remite a una aspiración humanista desmesurada, que se detiene a pulir cantos rodados en diamantes en medio de tanta cacofonía bocinera y bailantera -y a darnos un respiro tomando distancia de nuestras propias impaciencias y exabruptos cotidianos (se nota que anduve por la calle esquivando motoqueros?).
Pero cualquier cosa que tratemos de hacer que nos valga la pena -criar hijos, mantener relaciones armoniosas, escribir libros o silbar un buen tango- es probablemente una nota de Bach y a su revolucionaria, profunda y compleja catedral de sonidos.
Salute a todos, y sobre todo al señor Juan Sebastián
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario