viernes, 6 de julio de 2012

En la parada del 60




Se suman los míticos colectivos cruzando la ciudad con los de la ultima era dorada que nos cruzo con el mundo.

Los sesenta (todos ellos y algunos mas) finalmente me alcanzaron hamacándome en el lomo cadencioso de un viejo caballo pinto en Santa Fe, Nuevo Mexico, caminando los pagos de mi admirada Georgia O'Keefe -esa cruza de Picasso y Matisse con una cabra salvaje-



que hechizo al gran Stieglitz, Warhol, Ansel Adams y otros tantos mas -entre los que me sumo-



Asi, sin darme mucha cuenta, pase de los cincuentas con Bill Haley y sus cometas



A los mas sosegados sesentas de Roy Orbison -y a esperar los 64 de los Beatles a ver que pasa-



Y aun bajo el sol de Santa Fe y la ola de calor de Chicago, me sigue llegando esa vieja sensacion de invierno porteño con la que naci, muchos miles de leguas al Sur en una ciudad que en sus sesentas tenia sus Magas y magos por todas partes.



Y como un preanuncio de lo que venia, al final de los cincuentas llego a la parada la primera nieta

Cerrando el ciclo entre el invierno y la primavera, nos quedamos esperando el micro que sigue...


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