martes, 17 de abril de 2012

Sol de juventud, apaga la luz



En una pausa de mi escribir encontré al joven y al viejo Aznavour -ese Sabina con la sobriedad de los sesentas que sabia la diferencia entre romanticismo y curda- cantando en impecable castellano una gran canción de amor al misterio del amor clandestino entre jóvenes y viejos.

Amigos españoles y argentinos mayores que frecuento, afectos a los idilios y amores difíciles entre generaciones -que yo cultivo a la inversa- me han demostrado que el amor es siempre el amor de lo improbable, la negación de la resignación y adaptación a "lo que hay".

Así, recordando los días en que leíamos Hojas de Hierba con el viento de la juventud acariciándonos las caras, me vuelvo alanzar en los medanos de la memoria y a perder en la evocación de los que aun siguen esperándonos en su feroz virginidad en las playas de Mar del Sur y la Banda Oriental.

Aznavour me ayuda a disfrutar e imaginar verlos de nuevo, una vez mas.

Un saludo para todos los que -como nosotros- se han enamorado por las neuronas tanto mas que por las hormonas.

El Flaco

PD: vuelvo en Mayo, preparen los fecas

No hay comentarios: